No sé cómo empezó, no sé qué me dijiste, no sé por qué caí pero acá estoy y ya me sacaste el sueño. No sos el primero ni el único, serías uno más del montón pero ÉSTE es tu momento. Bienvenido.
Supongo que te lamentarás de haberme conocido, como toda persona que pasó por mí. Siempre llegan a la misma conclusión, que estoy "enferma". Y lo más gracioso es enterarme. Y otra cosa muy graciosa también es saber que dejé una marca tan importante como para que pierdan el tiempo en mí, ¿no es genial? no, ni en pedo lo es.
El punto es siempre el mismo, el mismo texto encriseante de cada mes. El hecho de dejarme, el hecho de cansarse de mí, el hecho de ser tan pasional como soy. No sé qué me queda, y tampoco sé si estoy dispuesta a saberlo. Me inventé un destino, algo actual, para disimular. Así me calmo, así no lloro más, hasta ahora funciona pero siempre hay un día de descarga emocional. Terrible por cierto.
Todos los días es algo nuevo, siempre tengo novedades. Fotos, escritos, canciones, corazones, chumeríos, ¡y más! tengo con qué entretenerme.
El día que deje de pasarme esto a mí, no voy a entender nada. Voy a creer que es mentira, como todo comienzo.
De hecho siempre se cumple la misma secuencia:
1) Atracción física.
2) Hola, te hablo.
3) Te chamuyo, te proyecto la historia de amor perfecta.
4) Te engancho como la mejor.
5) Me olvido de tu existencia.
Cinco pasos, cinco pasos que al parecer a todxs le funcionan conmigo. ¿Tan fácil soy?
Aparentemente, sí.
Cuestión que esto pareciera que dura un mes, como mínimo, y no. Dura aproximadamente una semana y yo no podría explicar la cantidad de emociones que me genera esa inútil semana. Y después, la crisis del duelo. La verdad merezco un premio. Te dedico todas las canciones que me recuerden mínimamente a ese momento en el que me dijiste "hola, me gustás". Y así. Capaz hay días en los que te lloro todo, otros en los que te odio como si fueses la peor porquería del universo y al otro día te vuelvo amar como si alguna vez hubiera planeado nuestro casamiento.
Algo anda mal, claro está. Me gustaría saber qué. Si soy yo, son los demás, si me tengo que dedicar a los hábitos y amar a dios o vivir desconchada entregando mi sexo a cualquier persona que tenga ganas de tener el sexo más patético del mundo pero que al parecer en el momento copa, y bastante.
Y acá entramos en la etapa en la que te comenzás a preguntar si realmente sos capaz de poder amar a alguien, de hacerlo feliz diariamente y de llevar a cabo una super convivencia. Y te deprimís porque te das cuenta que hasta el ser más imbécil tiene con quién compartir el invierno mientras vos juntás más frazadas así no te cagás de frío. Y mirás a tu alrededor y crees que tenés unos 40 años y sos una solterona que come en tuppers o en ollas y se deprime por su rutinaria vida infeliz siendo que recién tenés 18 años y no entendés un carajo de la vida porque todavía no sabés si sos adolescente o si ya te convertiste en un adulto más y si querés realmente serlo. Y también te ponés a envidiar la vida genial que expresan muchos de tus contactos de cualquier red social y los muchos corazones que hay en todos lados y vos te hundís comiéndote un kilo de chocolate mientras lees todo. Pero al día siguiente te despertás y decidís cambiar tu rumbo y sonreís y te dura medio día porque siempre hay un equis que te caga el momento. Ese ex que nunca olvidaste pero que tampoco borraste de ningún lado porque lo seguís "apreciando". Y así otra vez, no se acaba nunca.
Y no quisiera ser cínica pero es lo que me brindan, igualmente siempre vende eso, ese cinismo que tenemos todos los fracasados y obvio, te dura no sé, una semana como dije antes porque no se bancan tu "intensidad".
Bleh, hay que ser cobarde eh. No soy lo suficientemente complicada al parecer. Tampoco lo suficientemente mujer para un hombre, ni lo suficientemente copada para una mujer. Genero confusión, intriga, y hasta permito que se entrometan en lo que soy. ERROR. No sé, soy tan transparente que asusto.
Y todo concluye en un copilado de Rosario Bléfari mientras preparo la ceremonia de mañana a la mañana, también incompleta, obvio. No tengo ganas de morirme, quiero asustarme un poco.
Nada más.
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