En un impulso comencé a escribir todos mis problemas sociales, como en una especie de fallido muy intenso. Lo borré, de un impulso también. Me pareció absurdo. No lo es, pero no me interesa compartirlo.
Pero lo que me inspira de eso es darme cuenta que no tengo la necesidad de una etiqueta. ¿Qué importa si me enamoré de él o de ella? ¿a alguien le interesa lo suficiente como para modificarle la existencia? mm, no lo creo. Pero, me siento señalada. Señalada por los demás y por mí misma. Lo más duro es lo último, la inseguridad y la incertidumbre de tener que señalarte para tratar de entenderte. Es todo una gran confusión que cada día aumenta más y más. Me lamento, me fastidio, me lastimo pero no puedo descifrar lo que es.
A falta de dolores de cabeza me sumo siempre uno más, supongo que es mi modo, el sufrir para sentirme viva. No hay necesidad pero es así, creo yo. A veces pienso cómo sería mi vida si no me hiciera problema por tantas cosas, pero no logro visualizarlo. Creo que hasta me sentiría estúpida, que no pienso y que vivo la irrealidad enferma que tiene gran parte de la gente de creer que es feliz y que nunca hay motivos para estar mal que siempre hay que encontrar el lado positivo. Por mí se pueden ir a cagar, no puedo pasarme la vida conformándome. Siempre hay algo mejor (y ése es mi error también, no puedo parar).
Todo quiero tener, no puedo, no quiero, no lo intento.
Quiero llorar, quiero destruirme finalmente y no me animo. Siempre veo un rayito de color, siempre me convierto en nube. Y me salvo, porque sostengo que siempre hay algo mejor.
No puedo continuar con este texto, no puedo llegar al punto que quiero llegar y no tendría sentido eliminarlo. Y mi conclusión es que no puedo contra vos, dejá de dominar mis pensamientos, vas a lograr que me odie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario