miércoles, 20 de abril de 2011

No viniste.

Tirada en el piso cubriéndome los ojos escuchando una tierna melodía, pienso lo lindo que sería el invierno si estuvieses conmigo.
No puedo ofrecerte mucho, no sé cuánto podría darte pero lo que sí sé es que me probaría, te probaría.
Imagino tardes enteras en ese lugar que tanto te gusta, abrazados, riendo y sin pensar en lo que vendrá mañana. 
Te imagino tomándome de la mano, caminando juntos, siempre juntos. 
Te imagino mirándome con esa extraña ternura, sonriéndome tímidamente.
Me imagino queriéndote, escuchándote y peleándote para que acabes ese momento con un beso.
Me imagino cada despedida, cada abrazo y beso final. 
Quisiera evitar pensarte, pero el frío otoñal me hace recordarte.
Quisiera olvidarme de aquél abrazo, de aquellos besos en silencio. 
Si cambiaras de opinión podría pretender olvidarme de ese viernes del tormento.
Si al menos quisieras escucharme me sería más fácil poder expresarte lo que siento, podría explicarte todo con lujo de detalles.
Podría decirte que tuve miedo, que no confié y que me negué al amor.
Me encantaría saber si al menos me creerías a pesar de tu respuesta.
Si me dijeras que sí te regalaría mil cielos de colores, te daría la poca felicidad que me llena diariamente.
Tal vez te parezca absurdo, tal vez no te gustaría leer esto.
Yo sé que no te animás, yo sé que en el fondo me pensás.

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