Tirada en el piso cubriéndome los ojos escuchando una tierna melodía, pienso lo lindo que sería el invierno si estuvieses conmigo.
No puedo ofrecerte mucho, no sé cuánto podría darte pero lo que sí sé es que me probaría, te probaría.
Imagino tardes enteras en ese lugar que tanto te gusta, abrazados, riendo y sin pensar en lo que vendrá mañana.
Te imagino tomándome de la mano, caminando juntos, siempre juntos.
Te imagino mirándome con esa extraña ternura, sonriéndome tímidamente.
Me imagino queriéndote, escuchándote y peleándote para que acabes ese momento con un beso.
Me imagino cada despedida, cada abrazo y beso final.
Quisiera evitar pensarte, pero el frío otoñal me hace recordarte.
Quisiera olvidarme de aquél abrazo, de aquellos besos en silencio.
Si cambiaras de opinión podría pretender olvidarme de ese viernes del tormento.
Si al menos quisieras escucharme me sería más fácil poder expresarte lo que siento, podría explicarte todo con lujo de detalles.
Podría decirte que tuve miedo, que no confié y que me negué al amor.
Me encantaría saber si al menos me creerías a pesar de tu respuesta.
Si me dijeras que sí te regalaría mil cielos de colores, te daría la poca felicidad que me llena diariamente.
Tal vez te parezca absurdo, tal vez no te gustaría leer esto.
Yo sé que no te animás, yo sé que en el fondo me pensás.
miércoles, 20 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
Estrella solitaria.
No sé cómo empezó, no sé qué me dijiste, no sé por qué caí pero acá estoy y ya me sacaste el sueño. No sos el primero ni el único, serías uno más del montón pero ÉSTE es tu momento. Bienvenido.
Supongo que te lamentarás de haberme conocido, como toda persona que pasó por mí. Siempre llegan a la misma conclusión, que estoy "enferma". Y lo más gracioso es enterarme. Y otra cosa muy graciosa también es saber que dejé una marca tan importante como para que pierdan el tiempo en mí, ¿no es genial? no, ni en pedo lo es.
El punto es siempre el mismo, el mismo texto encriseante de cada mes. El hecho de dejarme, el hecho de cansarse de mí, el hecho de ser tan pasional como soy. No sé qué me queda, y tampoco sé si estoy dispuesta a saberlo. Me inventé un destino, algo actual, para disimular. Así me calmo, así no lloro más, hasta ahora funciona pero siempre hay un día de descarga emocional. Terrible por cierto.
Todos los días es algo nuevo, siempre tengo novedades. Fotos, escritos, canciones, corazones, chumeríos, ¡y más! tengo con qué entretenerme.
El día que deje de pasarme esto a mí, no voy a entender nada. Voy a creer que es mentira, como todo comienzo.
De hecho siempre se cumple la misma secuencia:
1) Atracción física.
2) Hola, te hablo.
3) Te chamuyo, te proyecto la historia de amor perfecta.
4) Te engancho como la mejor.
5) Me olvido de tu existencia.
Cinco pasos, cinco pasos que al parecer a todxs le funcionan conmigo. ¿Tan fácil soy?
Aparentemente, sí.
Cuestión que esto pareciera que dura un mes, como mínimo, y no. Dura aproximadamente una semana y yo no podría explicar la cantidad de emociones que me genera esa inútil semana. Y después, la crisis del duelo. La verdad merezco un premio. Te dedico todas las canciones que me recuerden mínimamente a ese momento en el que me dijiste "hola, me gustás". Y así. Capaz hay días en los que te lloro todo, otros en los que te odio como si fueses la peor porquería del universo y al otro día te vuelvo amar como si alguna vez hubiera planeado nuestro casamiento.
Algo anda mal, claro está. Me gustaría saber qué. Si soy yo, son los demás, si me tengo que dedicar a los hábitos y amar a dios o vivir desconchada entregando mi sexo a cualquier persona que tenga ganas de tener el sexo más patético del mundo pero que al parecer en el momento copa, y bastante.
Y acá entramos en la etapa en la que te comenzás a preguntar si realmente sos capaz de poder amar a alguien, de hacerlo feliz diariamente y de llevar a cabo una super convivencia. Y te deprimís porque te das cuenta que hasta el ser más imbécil tiene con quién compartir el invierno mientras vos juntás más frazadas así no te cagás de frío. Y mirás a tu alrededor y crees que tenés unos 40 años y sos una solterona que come en tuppers o en ollas y se deprime por su rutinaria vida infeliz siendo que recién tenés 18 años y no entendés un carajo de la vida porque todavía no sabés si sos adolescente o si ya te convertiste en un adulto más y si querés realmente serlo. Y también te ponés a envidiar la vida genial que expresan muchos de tus contactos de cualquier red social y los muchos corazones que hay en todos lados y vos te hundís comiéndote un kilo de chocolate mientras lees todo. Pero al día siguiente te despertás y decidís cambiar tu rumbo y sonreís y te dura medio día porque siempre hay un equis que te caga el momento. Ese ex que nunca olvidaste pero que tampoco borraste de ningún lado porque lo seguís "apreciando". Y así otra vez, no se acaba nunca.
Y no quisiera ser cínica pero es lo que me brindan, igualmente siempre vende eso, ese cinismo que tenemos todos los fracasados y obvio, te dura no sé, una semana como dije antes porque no se bancan tu "intensidad".
Bleh, hay que ser cobarde eh. No soy lo suficientemente complicada al parecer. Tampoco lo suficientemente mujer para un hombre, ni lo suficientemente copada para una mujer. Genero confusión, intriga, y hasta permito que se entrometan en lo que soy. ERROR. No sé, soy tan transparente que asusto.
Y todo concluye en un copilado de Rosario Bléfari mientras preparo la ceremonia de mañana a la mañana, también incompleta, obvio. No tengo ganas de morirme, quiero asustarme un poco.
Nada más.
Supongo que te lamentarás de haberme conocido, como toda persona que pasó por mí. Siempre llegan a la misma conclusión, que estoy "enferma". Y lo más gracioso es enterarme. Y otra cosa muy graciosa también es saber que dejé una marca tan importante como para que pierdan el tiempo en mí, ¿no es genial? no, ni en pedo lo es.
El punto es siempre el mismo, el mismo texto encriseante de cada mes. El hecho de dejarme, el hecho de cansarse de mí, el hecho de ser tan pasional como soy. No sé qué me queda, y tampoco sé si estoy dispuesta a saberlo. Me inventé un destino, algo actual, para disimular. Así me calmo, así no lloro más, hasta ahora funciona pero siempre hay un día de descarga emocional. Terrible por cierto.
Todos los días es algo nuevo, siempre tengo novedades. Fotos, escritos, canciones, corazones, chumeríos, ¡y más! tengo con qué entretenerme.
El día que deje de pasarme esto a mí, no voy a entender nada. Voy a creer que es mentira, como todo comienzo.
De hecho siempre se cumple la misma secuencia:
1) Atracción física.
2) Hola, te hablo.
3) Te chamuyo, te proyecto la historia de amor perfecta.
4) Te engancho como la mejor.
5) Me olvido de tu existencia.
Cinco pasos, cinco pasos que al parecer a todxs le funcionan conmigo. ¿Tan fácil soy?
Aparentemente, sí.
Cuestión que esto pareciera que dura un mes, como mínimo, y no. Dura aproximadamente una semana y yo no podría explicar la cantidad de emociones que me genera esa inútil semana. Y después, la crisis del duelo. La verdad merezco un premio. Te dedico todas las canciones que me recuerden mínimamente a ese momento en el que me dijiste "hola, me gustás". Y así. Capaz hay días en los que te lloro todo, otros en los que te odio como si fueses la peor porquería del universo y al otro día te vuelvo amar como si alguna vez hubiera planeado nuestro casamiento.
Algo anda mal, claro está. Me gustaría saber qué. Si soy yo, son los demás, si me tengo que dedicar a los hábitos y amar a dios o vivir desconchada entregando mi sexo a cualquier persona que tenga ganas de tener el sexo más patético del mundo pero que al parecer en el momento copa, y bastante.
Y acá entramos en la etapa en la que te comenzás a preguntar si realmente sos capaz de poder amar a alguien, de hacerlo feliz diariamente y de llevar a cabo una super convivencia. Y te deprimís porque te das cuenta que hasta el ser más imbécil tiene con quién compartir el invierno mientras vos juntás más frazadas así no te cagás de frío. Y mirás a tu alrededor y crees que tenés unos 40 años y sos una solterona que come en tuppers o en ollas y se deprime por su rutinaria vida infeliz siendo que recién tenés 18 años y no entendés un carajo de la vida porque todavía no sabés si sos adolescente o si ya te convertiste en un adulto más y si querés realmente serlo. Y también te ponés a envidiar la vida genial que expresan muchos de tus contactos de cualquier red social y los muchos corazones que hay en todos lados y vos te hundís comiéndote un kilo de chocolate mientras lees todo. Pero al día siguiente te despertás y decidís cambiar tu rumbo y sonreís y te dura medio día porque siempre hay un equis que te caga el momento. Ese ex que nunca olvidaste pero que tampoco borraste de ningún lado porque lo seguís "apreciando". Y así otra vez, no se acaba nunca.
Y no quisiera ser cínica pero es lo que me brindan, igualmente siempre vende eso, ese cinismo que tenemos todos los fracasados y obvio, te dura no sé, una semana como dije antes porque no se bancan tu "intensidad".
Bleh, hay que ser cobarde eh. No soy lo suficientemente complicada al parecer. Tampoco lo suficientemente mujer para un hombre, ni lo suficientemente copada para una mujer. Genero confusión, intriga, y hasta permito que se entrometan en lo que soy. ERROR. No sé, soy tan transparente que asusto.
Y todo concluye en un copilado de Rosario Bléfari mientras preparo la ceremonia de mañana a la mañana, también incompleta, obvio. No tengo ganas de morirme, quiero asustarme un poco.
Nada más.
domingo, 3 de abril de 2011
En un impulso comencé a escribir todos mis problemas sociales, como en una especie de fallido muy intenso. Lo borré, de un impulso también. Me pareció absurdo. No lo es, pero no me interesa compartirlo.
Pero lo que me inspira de eso es darme cuenta que no tengo la necesidad de una etiqueta. ¿Qué importa si me enamoré de él o de ella? ¿a alguien le interesa lo suficiente como para modificarle la existencia? mm, no lo creo. Pero, me siento señalada. Señalada por los demás y por mí misma. Lo más duro es lo último, la inseguridad y la incertidumbre de tener que señalarte para tratar de entenderte. Es todo una gran confusión que cada día aumenta más y más. Me lamento, me fastidio, me lastimo pero no puedo descifrar lo que es.
A falta de dolores de cabeza me sumo siempre uno más, supongo que es mi modo, el sufrir para sentirme viva. No hay necesidad pero es así, creo yo. A veces pienso cómo sería mi vida si no me hiciera problema por tantas cosas, pero no logro visualizarlo. Creo que hasta me sentiría estúpida, que no pienso y que vivo la irrealidad enferma que tiene gran parte de la gente de creer que es feliz y que nunca hay motivos para estar mal que siempre hay que encontrar el lado positivo. Por mí se pueden ir a cagar, no puedo pasarme la vida conformándome. Siempre hay algo mejor (y ése es mi error también, no puedo parar).
Todo quiero tener, no puedo, no quiero, no lo intento.
Quiero llorar, quiero destruirme finalmente y no me animo. Siempre veo un rayito de color, siempre me convierto en nube. Y me salvo, porque sostengo que siempre hay algo mejor.
No puedo continuar con este texto, no puedo llegar al punto que quiero llegar y no tendría sentido eliminarlo. Y mi conclusión es que no puedo contra vos, dejá de dominar mis pensamientos, vas a lograr que me odie.
Pero lo que me inspira de eso es darme cuenta que no tengo la necesidad de una etiqueta. ¿Qué importa si me enamoré de él o de ella? ¿a alguien le interesa lo suficiente como para modificarle la existencia? mm, no lo creo. Pero, me siento señalada. Señalada por los demás y por mí misma. Lo más duro es lo último, la inseguridad y la incertidumbre de tener que señalarte para tratar de entenderte. Es todo una gran confusión que cada día aumenta más y más. Me lamento, me fastidio, me lastimo pero no puedo descifrar lo que es.
A falta de dolores de cabeza me sumo siempre uno más, supongo que es mi modo, el sufrir para sentirme viva. No hay necesidad pero es así, creo yo. A veces pienso cómo sería mi vida si no me hiciera problema por tantas cosas, pero no logro visualizarlo. Creo que hasta me sentiría estúpida, que no pienso y que vivo la irrealidad enferma que tiene gran parte de la gente de creer que es feliz y que nunca hay motivos para estar mal que siempre hay que encontrar el lado positivo. Por mí se pueden ir a cagar, no puedo pasarme la vida conformándome. Siempre hay algo mejor (y ése es mi error también, no puedo parar).
Todo quiero tener, no puedo, no quiero, no lo intento.
Quiero llorar, quiero destruirme finalmente y no me animo. Siempre veo un rayito de color, siempre me convierto en nube. Y me salvo, porque sostengo que siempre hay algo mejor.
No puedo continuar con este texto, no puedo llegar al punto que quiero llegar y no tendría sentido eliminarlo. Y mi conclusión es que no puedo contra vos, dejá de dominar mis pensamientos, vas a lograr que me odie.
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